|| LA PERCEPCIÓN DEL ORDEN ||
- ANDREA P VEGA-DECLET
- 26 feb
- 3 Min. de lectura
Reflexión #4

(Documento provisto por profesor en la página web del curso, https://www.isado.net/4146-temas)

(Documento provisto por profesor en la página web del curso, https://www.isado.net/4146-temas)
Al diseñar la composición y forma de un edificio, el orden implementa el uso de la forma y el uso espacial para generar varias experiencias interiores y exteriores para el espectador. Obras ortogonales y de forma institucional, como el Kursaal de Rafael Moneo, presenta un orden rectangular y triangular por medio de los servicios necesarios para un centro de convenciones en su perímetro costero. En cambio, edificios escultóricos y estructuras orgánicas, como el Guggenheim Bilbao por Frank Gehry, presentan un orden libre y a discreción del arquitecto para presentar una experiencia interior y exterior más allá del orden urbano a su alrededor. A pesar de ser dos perspectivas distintas en la formulación de sus diseños, ambos arquitectos mantienen el orden espacial de sus obras para crear un centro atractivo y complaciente a las necesidades provistas para su mayor disfrute.
Mientas se observa los alrededores del Kursaal, se aprecia al instante las dos grandes estructuras del auditorio y centro de convenciones forradas en sus bloques de vidrio e iluminación brillante. Este gesto por Moneo atrae la atención del espectador a los servicios principales del Kursaal, mientras su forma rectangular es el molde para formar el resto de los espacios. Por lo tanto, la función y geometría de estos dos auditorios son el generador del resto de la obra, determinando las formas a su alrededor y estableciendo la estructura principal. Sin embargo, el triángulo y varios cuadriláteros unen estos dos grandes hitos para encajar la obra junto a su perímetro, sugiriendo un movimiento más dinámico para el visitante y creando conexiones fuera del contexto ortogonal. Esta composición geométrica, pero sin límites estructurales clásicos, demuestra que un edificio puede mantener formas ortogonales con una configuración dinámica junto a una jerarquía de volúmenes que permite mayor aprovechamiento del exterior y juegos de espacios interiores. Al sintetizar los gestos de Moneo en el Kursaal, el orden es determinado por medio del uso del edificio y sus alrededores sin esquemas neoclásicas, al contrario del pensamiento arquitectónico neoclásico y renacentista en Europa.
Contrario a la composición ortogonal del Kursaal, el Guggenheim Bilbao de Frank Gehry muestra un orden escultórico y con proporciones distintas a través de la obra. Al observarlo desde su exterior, este museo es compuesto de un orden volumétrico descendiente, siendo el centro de la obra el espacio más alto y luego bajando de escala hacia el resto de la obra. Al mirar su planta, este acomodo sugiere una composición espacial de estilo molinillo, sugiriendo un movimiento al visitante desde el centro del museo hacia sus salas de exhibiciones en forma de espiral o sentido antihorario. Sin embargo, similar al Kursaal, estas salas de exhibiciones se alargan o cambian de proporción según su uso, creando volúmenes más largos para sus exhibiciones grandes y áreas más pequeñas para sus colecciones menores. Este juego de proporciones evita un emplazamiento fiel al perímetro de la obra, pero a la misma vez, crea una sensación libre para crear una gran escultura estructural y unas experiencias espaciales en su interior distintas a los museos tradicionales en el mundo. Gehry desafiaba el orden espacial tradicional a través de sus obras, sugiriendo que un edificio puede tener una composición artística y aun ser estructuralmente fuerte y fiel a las necesidades del edificio.
En conclusión, la percepción del orden nace de la implementación del uso de los espacios y la composición de figuras para crear experiencias espaciales para el espectador. A pesar de presentar composiciones figurativas distintas, el Kursaal y el Guggenheim Bilbao demuestra un orden espacial fiel a los usos de los espacios interiores y una jerarquía descendiente a consecuencia de la volumetría de estos espacios. Ambas obras presentan emplazamientos dinámicos para el movimiento del visitante y estructuras fuera del pensamiento neoclásico y renacentista en Europa. Por lo tanto, el orden de los edificios es para el beneficio de la espacialidad y uso más allá que mantenerse fiel a un estilo arquitectónico en específico. Moneo y Gehry integran el orden como un acto libre de acomodar la obra para sus necesidades, pero con una composición de escalas y figuras sin límites. El orden no debe ser un abrigo de fuerza para restringir el diseño al arquitecto, sino un punto de partida para presentar estructuras nuevas y experiencias espaciales que ilusionen a los pueblos a innovar la arquitectura y el contexto urbano a nuestro alrededor.
Gabriel E. Sierra Robles, Andrea P. Vega Declet, Andrea I. Méndez-Morales, Chloe Medina Ríos




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